PARIS- Las protestas y las huelgas contra la reforma de las jubilaciones en Francia entraron ayer en su cuarta jornada. Los sindicalistas bloquearon el acceso a depósitos de combustible para evitar el suministro a gasolineras. Las 12 refinerías del país se vieron afectadas por los paros y varias gasolineras cerraron por falta de combustible.

También se cortó el suministro a los dos principales aeropuertos de la capital: Charles de Gaulle y Orly. En el caso del Charles de Gaulle, las reservas de combustible sólo alcanzarán hasta el domingo.

El bloqueo forzó la intervención de las fuerzas de seguridad. Además, los viajeros por ferrocarril volvieron a sufrir, por cuarto día consecutivo, retrasos y cancelaciones, ya que sólo la mitad de los trenes regionales y de alta velocidad (TGV) funcionaban con normalidad.

Como en días pasados, continuaron las protestas escolares en varias ciudades.

Los sindicatos convocaron protestas callejeras para hoy y para el martes.

Los opositores a la reforma creen que podrán torcerle el brazo al presidente francés, Nicolas Sarkozy. La reforma prevé el aumento de la edad laboral: la edad mínima para acceder a una jubilación pasará de 60 a 62 años hasta 2018, entre otras medidas. El paquete completo de la reforma será votado el miércoles en el Senado. La aprobación definitiva por el conjunto del Parlamento, es decir, la Asamblea Nacional y el Senado, se espera poco después. Como el gobierno maneja las mayorías se considera que el tratamiento del proyecto es una cuestión meramente formal.

Trabajadores de refinerías interrumpieron el suministro de un oleoducto que abastece combustible a la región de París, mientras Francia vive una ola de protestas contra una impopular reforma previsional impulsada por el presidente Nicolas Sarkozy.

El desafío presidencial
Las protestas se han convertido en un gran desafío para el presidente de centroderecha, quien está luchando con bajísimos índices de popularidad mientras intenta tranquilizar a los mercados financieros controlando un enorme déficit previsional. La participación entre los trabajadores del ferrocarril cayó al 15% ayer, desde un 40% en los días previos, pero dirigentes sindicales esperan para la próxima semana una convocatoria tan fuerte como la de 1995, cuando 24 días de protestas lograron frustrar una reforma jubilatoria.

"Este movimiento está profundamente enraizado en el país", dijo el líder sindical de la CGT, Bernard Thibault.

"El Gobierno apuesta a que este movimiento se deteriore o incluso se quiebre. Creo que tenemos los medios para desilusionarlo", agregó. El principal sindicato de camioneros de Francia convocó a todos los choferes a la medida de fuerza, aunque muchos quizás no puedan usar los camiones de sus jefes para bloquear las rutas. (DPA-Reuters)